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Memorizar vocabulario en inglés siendo adulto

Memorizar vocabulario en inglés siendo adulto
Photo: Patrick Roque / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Casi todos los adultos que empiezan un curso intensivo repiten el método que aprendieron en el colegio: una lista de palabras con su traducción, repasada hasta que se puedan recitar. A las tres semanas hay doscientas palabras "aprendidas" y una sensación incómoda de que casi ninguna aparece cuando hace falta.

No es un problema de memoria ni de edad. Es que ese método aprovecha justamente lo que un adulto tiene peor —la memorización mecánica bruta— e ignora lo que tiene mejor: contexto, criterio, experiencia profesional y capacidad de organizar información en estructuras.

Por qué la lista de palabras rinde poco

Tres razones concretas.

Almacena la palabra sin su compañía. En inglés, las palabras viajan acompañadas: hay verbos que van con ciertas preposiciones, sustantivos que van con ciertos adjetivos. Aprender la palabra sola obliga a reconstruir esas combinaciones sobre la marcha, y normalmente se reconstruyen mal, calcando el español.

Entrena el reconocimiento, no la producción. Poder traducir una palabra que ve escrita no es lo mismo que poder usarla al hablar. Son dos capacidades distintas y la lista solo entrena la primera. Por eso uno "conoce" una palabra y no le sale.

No incluye el sonido. Una palabra aprendida solo por escrito se archiva con una pronunciación imaginada, muchas veces con acentuación española. Después no se reconoce al oírla y no se produce bien al decirla. Es la causa de un fenómeno muy común: entender un texto sin problema y no entender la misma frase dicha en voz alta.

Lo que un adulto tiene a favor

Vale la pena aprovecharlo en vez de pelear contra el propio funcionamiento:

Contexto profesional. Usted ya sabe de algo. El vocabulario de su sector se aprende mucho más rápido porque los conceptos ya existen en su cabeza y solo falta la etiqueta en inglés.

Capacidad de analizar. Un adulto puede entender por qué una palabra se usa así, y ese entendimiento sustituye muchas repeticiones. Un adolescente memoriza más rápido; un adulto organiza mejor.

Criterio de relevancia. Puede decidir qué necesita y qué no. Un estudiante que trabaja en logística no necesita el vocabulario de la unidad sobre animales de granja, y puede decirlo.

Constancia. Es una ventaja real y poco celebrada. Quince minutos diarios sostenidos durante ocho semanas superan a cualquier maratón de estudio.

El método: cuatro reglas

1. Guarde frases, no palabras

En lugar de anotar la palabra suelta con su traducción al lado, guarde la frase completa donde apareció, tal cual la oyó o la leyó. La frase trae la preposición correcta, el verbo con el que se combina y un contexto de uso. Ocupa más espacio en el cuaderno y sirve tres veces más.

Idealmente, la frase debería ser una que usted vaya a decir de verdad. Vocabulario que no piensa usar es vocabulario que no se va a fijar.

2. Grabe el sonido junto con la palabra

Cada palabra nueva se anota con su pronunciación, y no en una transcripción inventada al español. Pídale al profesor que la diga, repítala en voz alta tres veces y anote qué sílaba lleva el acento. Este paso, que cuesta diez segundos por palabra, es la diferencia entre vocabulario que entra en la conversación y vocabulario que se queda en el cuaderno.

Hay sonidos del inglés que no existen en español y que conviene identificar temprano; el acento del inglés en Filipinas da contexto sobre a qué oído se está acostumbrando.

3. Repase en el momento del olvido, no todos los días

Repasar una palabra que todavía recuerda perfectamente no añade nada. El repaso rinde cuando está a punto de olvidarla. En la práctica, un esquema simple funciona bien: revisar lo nuevo al día siguiente, a los tres días, a la semana y al mes. Cuatro contactos espaciados fijan más que veinte contactos seguidos.

No hace falta una aplicación: cuatro columnas en un cuaderno con las fechas de repaso bastan. Si prefiere una herramienta de repetición espaciada, sirve igual, siempre que las tarjetas contengan frases y no palabras sueltas.

4. Úselas o piérdalas

Esta es la regla que convierte todo lo anterior en resultado. Cada día, elija cinco palabras nuevas y proponga usarlas en clase. Dígaselo al profesor: "hoy quiero usar estas cinco". Una palabra usada en una conversación real, con un interlocutor que reacciona, se fija de una forma que ninguna repetición individual consigue.

Al final de la semana, las que consiguió usar están aprendidas. Las que no, vuelven a la lista o se descartan, porque probablemente no las necesitaba.

Cuántas palabras al día

La cifra que la gente se propone —treinta, cincuenta— suele venir de una idea de productividad, no de cómo funciona el aprendizaje. Entre cinco y diez palabras diarias, realmente usadas, rinden más que cincuenta anotadas. Cinco al día son unas veinticinco por semana y más de doscientas en un curso de dos meses; doscientas palabras que puede usar es un cambio muy visible en la conversación.

Si el objetivo es un examen, la cifra puede subir, pero conviene separar los dos conjuntos: el vocabulario de examen se trabaja como reconocimiento y el de conversación como producción. Presentar un examen de inglés después del curso trata esa distinción.

Dónde encaja esto en el día

El vocabulario no necesita un bloque grande, necesita dos pequeños. Uno de captura, durante y después de las clases, para anotar lo que apareció. Otro de repaso, corto, siempre a la misma hora, para revisar lo que toca según el calendario de espaciado. La estructura general del día está en cómo diseñar su horario diario en la academia.

Preguntas frecuentes

¿Sirve traducir al español o hay que definir en inglés?

En niveles iniciales, traducir ahorra tiempo y no hace daño. A partir de un nivel intermedio, definir en inglés obliga a construir la explicación y suele fijar mejor. Lo que sí conviene siempre es acompañar la palabra de un ejemplo real.

¿Y las aplicaciones de vocabulario?

Funcionan si las tarjetas contienen frases suyas y no listas descargadas. Una lista genérica de mil palabras tiene el mismo problema que el cuaderno de listas: no es su vocabulario.

¿Por qué olvido palabras que sabía perfectamente?

Porque el reconocimiento se pierde antes que el uso. Una palabra que llegó a usar en conversación se recupera mucho más rápido que una que solo repasó.

¿Cuánto tarda en notarse el cambio?

Con cinco palabras diarias efectivamente usadas, la mayoría nota diferencia en la fluidez alrededor de la tercera o cuarta semana, sobre todo en la reducción de rodeos para explicar algo que no sabía nombrar.


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